"Y tú sabes que es mi noche... Y en mi noche puedo hacer lo que sea, incluso matar... Porque es la noche que me fue concedida".
Hoy es noche libre. 16 de septiembre.
... Todo permitido.
Hoy puedo ser quien yo deseé. Hoy puedo volar hasta tu ventana. Sí.
Soy esa sombra que observas con tanto miedo por las noches a través de la ventana. El misterioso desconocido que puede cortarte la vida de un tajo... o quizá algo más... Quizá esta noche sea para los dos la más placentera y lasciva representación de las bajas pasiones humanas... O quizá solo me coloque encima de ti para escuchar tu respiración... Tu tranquilidad tan sosegada... Respiras tan bien...
¿Por qué te agitas?
Sólo seré un mal recuerdo... un mal sueño.
Hoy puedo ser quien sea. Puedo ser la voz de la conciencia por tantos años sumisa y abnegada. Puedo ser ese pequeño grito de ayuda embebido en las letras de un muro inexistente... pero que todos pueden observar al mismo tiempo.
Hoy pude acudir a asesinarte. Pero no lo hice. ¿Por qué? No lo deseo. No deseo las venganzas... pero me divierto viendo como las fauces de la vida cobran otra víctima de sus propias acciones... los mismos dientes con los que una vez hirieron la carne inmaculada... con esos mismos instrumentos de dolor, sus carnes son ahora cortadas. Solamente observaré... Observaré como tu odio se convierte en reclamos, en fastidio...
Te perdono. Te perdono con tu estupidez... ¡Desgracia!
Hoy es noche libre. 16 de septiembre.
... Todo permitido.
Hoy puedo ser quien yo deseé. Hoy puedo volar hasta tu ventana. Sí.
Soy esa sombra que observas con tanto miedo por las noches a través de la ventana. El misterioso desconocido que puede cortarte la vida de un tajo... o quizá algo más... Quizá esta noche sea para los dos la más placentera y lasciva representación de las bajas pasiones humanas... O quizá solo me coloque encima de ti para escuchar tu respiración... Tu tranquilidad tan sosegada... Respiras tan bien...
¿Por qué te agitas?
Sólo seré un mal recuerdo... un mal sueño.
Hoy puedo ser quien sea. Puedo ser la voz de la conciencia por tantos años sumisa y abnegada. Puedo ser ese pequeño grito de ayuda embebido en las letras de un muro inexistente... pero que todos pueden observar al mismo tiempo.
Hoy pude acudir a asesinarte. Pero no lo hice. ¿Por qué? No lo deseo. No deseo las venganzas... pero me divierto viendo como las fauces de la vida cobran otra víctima de sus propias acciones... los mismos dientes con los que una vez hirieron la carne inmaculada... con esos mismos instrumentos de dolor, sus carnes son ahora cortadas. Solamente observaré... Observaré como tu odio se convierte en reclamos, en fastidio...
Te perdono. Te perdono con tu estupidez... ¡Desgracia!
No hay comentarios:
Publicar un comentario