16 de septiembre de 2009

"Esta noche, es noche libre"

"Y tú sabes que es mi noche... Y en mi noche puedo hacer lo que sea, incluso matar... Porque es la noche que me fue concedida".

Hoy es noche libre. 16 de septiembre.

... Todo permitido.

Hoy puedo ser quien yo deseé. Hoy puedo volar hasta tu ventana. Sí.

Soy esa sombra que observas con tanto miedo por las noches a través de la ventana. El misterioso desconocido que puede cortarte la vida de un tajo... o quizá algo más... Quizá esta noche sea para los dos la más placentera y lasciva representación de las bajas pasiones humanas... O quizá solo me coloque encima de ti para escuchar tu respiración... Tu tranquilidad tan sosegada... Respiras tan bien...

¿Por qué te agitas?

Sólo seré un mal recuerdo... un mal sueño.

Hoy puedo ser quien sea. Puedo ser la voz de la conciencia por tantos años sumisa y abnegada. Puedo ser ese pequeño grito de ayuda embebido en las letras de un muro inexistente... pero que todos pueden observar al mismo tiempo.

Hoy pude acudir a asesinarte. Pero no lo hice. ¿Por qué? No lo deseo. No deseo las venganzas... pero me divierto viendo como las fauces de la vida cobran otra víctima de sus propias acciones... los mismos dientes con los que una vez hirieron la carne inmaculada... con esos mismos instrumentos de dolor, sus carnes son ahora cortadas. Solamente observaré... Observaré como tu odio se convierte en reclamos, en fastidio...

Te perdono. Te perdono con tu estupidez... ¡Desgracia!

12 de septiembre de 2009

Remolino de Pasiones

¿Sigues acudiendo a las peluquerías de antaño?

Creo que no.

La mayoría de las personas creo que acuden a las estéticas. Yo acudí a una peluquería porque casi no tienen gente... aunque al entrar se siente que el tiempo no ha pasado por el lugar, salvo por los pasquines cuyo nombre no promocionaré, pero que cuentan todos los nauseabundos chismes de la farándula mexicana. Jajajaja.

En primer lugar está la bandera de tres colores: blanco, rojo y azul. Según recuerdo, las rayas rojas y azules significan venas y arterias (¡Sí! Las que están llevando tu sangre en estos momentos). Honestamente no recuerdo que significa el blanco, creo que son vendas... Esto es porque antaño los barberos también se encargaban de arreglar las heridas de las personas en las ciudades antes de que los "cirujanos" apareciéramos en la historia de la humanidad. Jajaja.

Segundo lugar: la música. Es maravilloso escuchar a los locutores de AM hablando solían hacerlo (me imagino) cuando llegaron los aparatos radiofónicos a cada uno de los hogares. Tengo un cierto recuerdo evocado y exquisitamente descrito en "Las Batallas en el Desierto" de José Emilio Pacheco. Escuchar las "Inolvidables del Fonógrafo".

Tercero: Las sillas y demás implementos. ¡Guau! Agua de colonia, tijeras, alcohol, espuma para afeitar, navaja de rasurar... Imperdible, en verdad.

Cuarto: La peluquera de confianza. Apenas la veo y tiene un cierto aire familiar. Entre los recuerdos, veo que se parece a mi madrina que en paz descanse. Y comienza a decirte que no te conoce, aunque has estado ahí un par de veces antes. "Es que me podré olvidar de muchas cosas, de la cara pero de la cabeza jamás".

Parece una bruja con todas sus pulseras colgadas en sus antebrazos, bladiendo una espada en forma de tijera y llevando a cabo un ritual, una plática y una conexión que a los que no entendemos ese lenguaje críptico, de tantos años aprendido, nos está vedada. Comienza examinando tu cabello y observando que "tienes una cicatriz.... No. Tienes un remolino. Un remolino de pasiones".

¡Qué maravilla es que existan personas tan enigmáticas, tan enloquecidamente enriquecedoras en un lugar tan pequeño, olvidado por la modernidad y el tiempo!

Eso crea una felicidad indescriptible.

(Con cariño para la Peluquería "Rayas")

Celebrate it !

3 de septiembre de 2009

Sinfonia.

Las pequeñas cosas también causan un concierto.

Hoy fue la comida del "Jefe", así que nos fuimos al restaurante "El Bajío" que está en Plaza Lindavista (Diooos, que parece comercial) y después de una COMILONA aderezada con una buena charla digna de cualquier albañil y lubricada con cerveza llegó el postre.

Y lo ví.

Un pequeño pastelito de CHOCOLATE, que a leguas se veía delicioso, además de que estaba decorado del modo más coqueto con una notita musical (LA CLAVE DE SOL, me dirán los expertos) presentado como "Pastel Sinfonía" vino a presentarse frente a mi voraz mirada... Ipso facto lo pedí. Se veía empalagoso, la verdad, te acostumbras a ver los pastelillos restauranteros colmados de dulce... pero no

¡Albricias! ¡Éste no!

Estaba delicioso, aparte discretamente amargo. Honestamente, uno de los mejores que he paladeado en mi vida.

Eso es felicidad.

Celebrate it!
Dr. Ganja